Carmen
y José Luis nos cuentan su viaje por centroeuropa, desde
Regensburg hasta Budapest, completado entre el año 2007
(9 días) y el año 2008 (12 días). A modo
de diario y con detalles muy interesantes (para tomar nota si
planificamos un viaje parecido) nos acercan a esta parte de
Europa.
•
Miércoles 28 de mayo de 2008: Salimos bien de
mañana de Cambrils –adonde habíamos llegado dos
días antes- hacia Barcelona y aeropuerto, llegamos con
tiempo suficiente y nos permite, sin prisas, ir desmontando
las bicis, preparar todos los bultos y comer antes de facturar
y embarcar. El vuelo a Múnich con Clickair (84 € persona
incluida bici y equipajes) transcurrió sin problemas.
Al llegar, lo de siempre, por dónde se va a Freising?
la ciudad más cercana al aeropuerto que dispone de tren.
Preguntamos a unos taxistas y sin problemas nos metemos primero
por carretera y después por carril bici hasta llegar
a la estación o Bahnhof. Nos venden unos billetes en
los que no pone el destino elegido (Regensburg) sino hasta donde
podemos viajar, qué días y a qué horas
por el importe pagado, aparte nos cobran 4,50 € por cada bici,
aquí empezamos a asimilar lo duro que es viajar por países
con casi nulo conocimiento del idioma. Llegamos a Regensburg
o Ratisbona para los españoles en poco más de
una hora y nuestra primera preocupación es buscar alojamiento,
después de dar algunas vueltas vemos un albergue juvenil
o Jugendherberge en el que en vez de ahorrarnos algo, nos soplan
61 € por dormir en litera y sin toallas. El casco viejo de la
ciudad, 132.000 habitantes, está casi intacto y conserva
abundante arquitectura románica y gótica por ello
es considerada patrimonio de la humanidad. Vista desde el puente
de piedra medieval que cruza el río, el perfil de la
ciudad, con sus campanarios puntiagudos, sus cúpulas
barrocas, calles adoquinadas, casas tradicionales alemanas con
el entramado de madera a la vista, plazas agradables y recogidas
con terrazas al aire libre, componen el paisaje primaveral casi
veraniego que estamos disfrutando nada más aterrizar.

REGENSBURG
•
Jueves 29 de mayo de 2008: Por fin nos ponemos
en situación, el Danubio a nuestro lado y más
de 500 km. de pedaleo por delante en el que las poblaciones,
los pueblos, las aldeas y sobre todo esas inmensas llanuras
sembradas de cereales se nos van a ofrecer para nuestro disfrute
y también, al finalizar el día, para nuestro merecido
descanso. Comemos en Wörth y como el tiempo es excepcional
la gente prefiere comer al aire libre y así lo hacemos
en un restaurante que dispone de mesas en las que pueden comer
varias parejas aún sin conocerse. Pedaleamos a veces
apartándonos del Danubio o Donau, pues el camino no sigue
rabiosamente la vera del río sino que va buscando los
pueblecitos de su contorno y vuelve otra vez a su seno una vez
visitados, así pasamos por una aldea en la que pensamos
tomar un café pero el bar era tan escaso que sólo
servía cervezas, allí nos tomamos una y “departimos”
un rato con un grupo de paisanos jubilados más bien por
el exceso de cerveza que por la edad invitándonos a esnifar
unos polvos de tabaco-mentol. Llegamos a Straubing y nos alojamos
en el hotel Röhrlbrän 60 € desayuno o frühstück
incluido lo cual iba a ser una constante en todos los alojamientos
de la ruta. Cenamos en la habitación provisiones compradas
en la ruta. Straubing es una ciudad de unos 45.000 habitantes
y pertenece como todas las de nuestra ruta alemana al estado
de Baviera.
67
Km.
4 h. 50’
• Viernes 30 de mayo de 2008:
De nuevo en la ruta, a media mañana paramos a beber una
cerveza y picar algo. El panorama se repite una y otra vez con
los campos de maíz, remolachas, nabos, trigo y cebada.
Curiosamente y pese a estar al lado mismo del río no
parece que haya sistemas de regadíos por ninguna parte.
Llegamos a Deggendorf, bonita ciudad que tiene muchas bellezas
escénicas y numerosos monumentos y en la que a pesar
de la renovación urbana es atravesada por una amplia
calle del mercado en el centro histórico. Comemos en
un restaurante chino tipo bufé. Por la tarde seguimos
avanzando y damos por finalizada nuestra jornada en Niederalteich,
donde nos alojamos en una preciosa casa rural o Gasthäuser
por 54 € al lado mismo del río y nos vamos a cenar a
un restaurante al aire libre en un ambiente festivo y bullanguero.
El pueblo tiene unos 2.000 habitantes y tiene como atracción
principal su basílica benedictina.
55
Km.
3 h. 50’
• Sábado 31 de mayo de 2008:
Desayunamos muy bien y por la pista asfaltada del talud de defensa
del río vamos dirección Winzer y antes de llegar
pasamos a la margen derecha y pasamos por Kunzing, Pleinting,
Vilshofer y unos kilómetros más adelante volvemos
a pasar el Danubio, esta vez en barca (fähre) y comemos
en uno de los muchos “biergarten” que nos encontramos en la
ruta. Nos hacemos una foto con un matrimonio que conocimos en
la casa rural y prometemos enviársela. Es normal en estas
grandes rutas encontrarse de cuando en cuando con gente que
al final les saludas y muestras alegría al coincidir
en algún sitio. Hoy el campo ha cambiado, se siguen viendo
campos de maíz pero no de trigo y otros, vamos más
rodeados de montañas y también más junto
al río que ayer. Llegamos a Passau en la frontera con
Austria, se la llama la ciudad de los tres ríos y en
un determinado punto de confluencia se puede ver incluso el
color cambiante de los tres cauces de agua. A través
de las calles laberínticas del casco antiguo se puede
disfrutar de sus innumerables monumentos históricos.
Es también la base de partida para la mayoría
de ciclistas que finalizan su viaje en Viena. Nos preocupamos
de buscar algún local con TV para poder ver la penúltima
etapa del giro no encontrando ninguno de las docenas que preguntamos
entre bares, restaurantes y hoteles, parece increíble
pero completamente cierto. No hay ni una sola televisión
en sitios públicos y eso que Passau es una ciudad turística
de 50.000 habitantes donde atracan grandes barcos que realizan
viajes por el Danubio. Preferimos hacer noche en pueblos y no
en las grandes ciudades y así llegamos a Obernzell donde
estaban haciendo entrenamientos controlados de ciclistas de
élite que al día siguiente disputaban una prueba.
Nos alojamos en un “Gasthof” o pensión familiar, nos
dan una habitación que está preparada para toda
una familia con dos dormitorios contiguos, muy decorada y con
un cuadro de la virgen y el niño presidiendo la cama
principal. Cenamos las viandas propias.
74
Km.
4 h. 49’
• Domingo 1 de junio de 2008: Desayunamos al
lado de un grupo de ciclistas jóvenes que después
iban a disputar la carrera y sobre las 9 partimos por carreterillas
y pista especial hasta Schlögen en que nos obligan a cruzar
en barca. No se nota el paso de Alemania a Austria, de hecho
no vimos ninguna frontera ni indicación de ningún
tipo. En este punto el río crea un gran meandro y parece
volver sobre sus pasos lo cual crea una espectacular panorámica
pero que sólo se puede ver desviándose de la ruta
y subir un fuerte desnivel, nosotros pasamos el desvío
sin darnos cuenta y no pudimos disfrutar de la vista. Vamos
encañonados todo el rato, bosques a los dos lados, en
Aschach volvemos a pasar a la otra orilla por un puente y nos
separamos bastante del río para ir por carreterilla a
Feldkirchen donde comemos. Aquí la vista vuelve a ser
amplia después de kilómetros interminables de
ir pegados al río con montañas en las dos vertientes,
llegando a Ottensheim, otra bonita ciudad, que posee un inmenso
campo de regatas en el que se estaba celebrando una prueba internacional
sub23 y que se preparaba para recibir en agosto el mundial de
remo. Preguntamos en la info turística y nos encuentran
una “doppelzimmer” en casa rural por 40 € más 2,1 por
la gestión. Cenamos en la habitación.
71
Km.
4 h. 05’
• Lunes 2 de junio de 2008: La práctica
nos ha hecho acomodarnos al horario del centro de Europa, acostándonos
y levantándonos más pronto que en España.
Llegamos a Linz, la tercera ciudad de Austria con unos 190.000
habitantes y lo primero que nos sorprende es la gran cantidad
de tranvías y troles que circulan por la ciudad. Como
siempre la bici tiene su espacio y lo aprovechamos para visitarla
y buscar un taller para cambiar el eje de la rueda delantera
de Mari que lo lleva torcido desde el desembarco del avión.
Volvemos a la ruta la cual durante muchos kilómetros
transcurre por el talud de defensa del río con aire en
contra, parando a comer en Gusen donde probamos un plato típico
tirolés: unas bolas como albóndigas formadas por
una pasta no identificada y tropezones de bacón apoyada
con salsa de champiñón. Enseguida llegamos a Mauthausen
y visitamos el campo que se encuentra a las afueras, en lo alto,
después de una subida corta pero al 14%. Por fuera y
por dentro se parece al que sale en las películas, excepto
el edificio de recepción-museo que es nuevo el resto
está un poco desorganizado y falto de explicación
en idiomas. No obstante, con un poco de imaginación se
puede uno hacer a la idea de los horrores que se debieron vivir
allí. Por todas partes se ven placas, monolitos y esculturas
de las diferentes naciones que han querido dejar testimonio
y recuerdo para que nunca más se vuelva a repetir. Volvemos
a la ruta adentrándose ésta al interior, separándose
del río, pasando por innumerables pueblecitos, quedándonos
a dormir en uno de ellos en Naarn. Nos alojamos en un “Gasthof-pizzería”
50 €, regentada por un joven siempre sonriente. Cenamos de nuestras
viandas.
65
Km.
4 h. 51’
• Martes 3 de junio de 2008: Apartándonos
del río vamos por la ruta alternativa para visitar Perg
donde vemos algún campo inmenso de fresas, después,
pegados a un pequeño río, el Naarn, vamos acercándonos
otra vez al Danubio. El día amaneció nublado e
incluso llueve algo, hasta hoy hemos tenido mucha suerte con
el tiempo pues mientras en España se ahogaban de lluvia
y temperaturas bajas nosotros hemos disfrutado de días
espléndidos, tanto que los alemanes y austríacos
se han lanzado a bañarse a los lagos, sobre todo el fin
de semana pasado. Durante un largo tramo vamos emparedados entre
la vía del tren a la izquierda y el gran río a
la derecha así llegamos a Grein donde comemos en un restaurante
al lado mismo del puerto. Las comidas son un poco una lotería,
ya vamos averiguando un poco lo que es cada grupo de comida,
pero aquí no se estila como en España “bistec”,
“filete”, “entrecot”, etc. lo normal es o bien carne guisada
o hamburguesa o salchichas o filetes de bacón. Por carretera
general un poco peligrosa pues carece un buen tramo de carril-bici,
pasamos por otra central-presa de las muchas que existen en
el río de donde salen inmensas redes eléctricas.
En algún tramo nos topamos con oleadas de pequeños
mosquitos. Pasamos por Persenbeug que tiene una bonita vista
de su vecina Ybbs en la otra orilla y un poco más adelante
nos disponemos a hacer noche en Marbach.
65
Km.
4 h. 24’
• Miércoles 4 de junio de 2008: En Pochlarn
pasamos al otro lado y vamos hasta Melk, aquí encontramos
un grupo de turistas españoles que realizan el típico
crucero. El Valle del río Danubio está salpicado
de castillos en ruina, pueblos medievales y viñedos escalonados
que se extienden hasta donde alcanza la vista. El tramo más
bello se encuentra entre los pueblos de Krems y Melk. El monasterio
benedictino de Melk no lo visitamos pero que se ve allá
en lo alto y es un monumento impresionante, aparece en la novela
de Umberto Eco "En el nombre de la rosa". En Aggsbach
volvemos a cruzar por un puente nuevo, con una pendiente brutal
para acceder a él. Vamos al lado de la carretera y a
partir de Willendorf comenzamos a ver frutales y sobre todo
viñas, estamos en tierra de vinos, paramos a comer en
Spitz un pueblo con algunas bonitas casas barrocas. Los pueblos
se suceden continuamente en todos ofrecen botellas y otros productos
pero a precios altísimos, entre ellos destaca Dürnstein
uno de los lugares más visitados de la región
que ofrece una combinación única de admirable
paisaje y arquitectura tradicional. Entrando en Krems vuelve
a llover, esta vez con ganas y nos hemos de refugiar durante
bastante rato aprovechando para comprar provisiones por si acaso.
Preguntamos en una Gasthof que teníamos al lado y estaba
llena pero una hija tiene una Gästehaus o casa rural alejada
de la ciudad y dejando las bicis en casa de sus padres nos lleva
en su coche a la misma dejándonos las llaves y toda la
casa para nosotros solos, tenemos la suerte que habla francés
y nos podemos entender.
58
Km.
4 h. 22’
• Jueves 5 de junio de 2008: Bien temprano
nos visita la casera y después de desayunar nos lleva
de nuevo a buscar las bicis. El tiempo amenaza lluvia, saliendo
hoy antes que de costumbre visitamos la ciudad. Krems an der
Donau es el nombre de una ciudad no muy grande 24.000 habitantes,
que conserva un trazado y sabor medieval y es patrimonio de
la humanidad, estando rodeada de fértiles viñedos
y con la vida “marítima” que le da estar a la orilla
del Danubio. Emprendemos la ruta y al cabo de unos kilómetros
pasamos a la margen derecha la cual ya no habíamos de
abandonar hasta Viena. Recorremos algún trazo no asfaltado
y la lluvia nos acompaña pero de una manera soportable
y gracias a nuestros flamantes equipos anti lluvia (chubasquero
gore-tex, pantalón nylon, cubre botas y gorro de lluvia)
podemos seguir sin contratiempos. Más adelante nos desviamos
un poco para comer en Zwentendorf. Visitamos Tulln ciudad de
unos 14.000 habitantes, seguimos avanzando por el dique de costumbre
pero se percibe que los chalets que se suceden paralelos a él
están a un nivel muy bajo lo cual demuestra cuanta confianza
tienen de que el dique aguante. Dejamos atrás, definitivamente,
los últimos caracoles gigantes que nos íbamos
a encontrar en la ruta y ya, un poco más adelante, paramos
para pasar la noche en Langenlebarn en un hotel al lado mismo
del camino 64 €. Hoy ha estado lloviendo casi todo el día.
58 Km.
4 h. 16’
• Viernes 6 de junio de 2008: Salimos un poco
tarde esperando que escampe y a medida que nos acercamos a Viena
mejora el tiempo e incluso sale el sol a ratos. El “Donauradweg”
que es como se denomina la ruta desde que salimos, se va embruteciendo,
separándose del río y llevándonos por urbanizaciones,
carreteras en desuso, desvíos por obras, etc. es el pago
que hacemos por entrar en una gran ciudad. Ya entrando en Viena,
la recorremos por un carril-bici urbano al lado del canal, enseguida
conocemos la ruta por haberla frecuentado el año pasado.
Comemos en un restaurante de la ciudad y nos alejamos de ella
para ir a buscar algún hotel cerca del aeropuerto pues
el día de la salida hay que madrugar. Así es como
después de alguna peripecia llegamos a Schechat que es
la población más cercana al mismo. Nos alojamos
en el hotel City 86 € que sin duda será el mejor de todos
los conocidos y pasando en él dos noches para poder visitar
Viena al día siguiente y su algarabía futbolística
europea, nos dejará un buen recuerdo de nuestra ruta
que con la del año pasado podemos dar por completado
el camino para bicicletas del Danubio. Otra excursión
que se acaba y otras ilusiones vividas, a partir de ahora únicamente
nos quedarán los recuerdos que serán como flases
cada vez que miremos las fotos, cada vez que alguien nos hable
de los mismos lugares por nosotros recorridos.
59
Km.
4 h. 20’

VIENA
• Sábado 7 de junio de 2008:
Nos desplazamos a Viena en tren pero con nuestras inseparables
bicis que nos cobran el viaje y 2,90 € por cada una pero por
lo menos no nos ponen ninguna pega. Una vez en el centro es
una delicia desplazarse por la ciudad con ella. El ambiente
es eufórico de gente extranjera y del país con
motivo del europeo. En varios centros neurálgicos de
la ciudad se ha vallado y han montado innumerables chiringuitos
alrededor de una pantalla gigante. Hoy decidimos comer en un
restaurante un poco más lujoso en el centro para permitirnos
probar unos platos típicos vieneses.
•
Domingo 8 de junio de 2008: Nos desplazamos
al aeropuerto en bici, 8 km. que ya conocíamos por haberlo
hecho el día anterior como reconocimiento y para asegurarnos
de su viabilidad. Desmontamos las dos ruedas, quitamos los pedales
y el portabultos y las metemos en las bolsas de lona que llevamos.
Además llevamos las dos bolsas y una pequeña maleta.
Todo estaba correctamente pagado y declarado desde hacía
tiempo por internet. El vuelo de Clickair a Barcelona 134 €
pax todo incluido.
José
Luis Martínez Calvo (CCEBRO, MDB)
Carmen Edo Ramos (MDB)
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