RELATOS LITERARIOS SOBRE CICLISMO

En esta sección iremos publicando los relatos sobre ciclismo que nos vayáis enviando. En la cena de final de temporada se entregará el premio al mejor relato.

 

Esperamos vuestra colaboración.

 

 

 

 

AÑO 2019

AÑO 2018

Os dejamos algunos de los relatos del pasado año 2018:

PRIMER PREMIO: Francisco Naval

“Los Caminos de Goya 2018”

   Daba gusto ver tanta gente en la salida de este año, en las últimas ediciones eramos muy poquicos y la verdad es que desanimaba contar con tan poca presencia ya que la infraestructura es la misma para 10 que para 20.


    Esta vez se ha decidido cambiar el lugar de salida, en vez de hacerlo desde el velódromo se ha optado por hacerlo desde un lugar más “civilizado”, amplio y sin problemas como son los aparcamientos de la entrada de Ikea, según comentó Iñaki, la razón para que se saliera desde el velódromo, era la posibilidad de utilizar las duchas en las ediciones que fue marcha cicloturista, y que en la actualidad ha perdido su razón de ser, además evitamos los primeros kilómetros del Cº del Tiro La Bola que están muy mal.


    También se decidió adelantar la hora de salida (media hora con respecto al año pasado), la medida también ha resultado acertada porque aunque el año pasado estábamos en alertas por altas temperaturas, y llegamos a soportar 40º , y en este no molestaban los manguitos ni mucho menos, es preferible madrugar un poco más para no ir tan “agobiados” con la hora (todos tenemos muuuuuchos compromisos).


    Con puntualidad exquisita estamos todos dispuestos para salir, pero un compañero del C.C Actur, tiene problemas con el desviador y como siempre Iñaki hace de “mecánico oficial”, y con un retraso de 15 minutos empezamos a pedalear.


    Sin novedad y tras los dos duros repechos de siempre, llegamos a Torrecilla de Valmadrid, donde nos espera el primer avituallamiento preparado por Antonino, José, Javier Alcalde y Antonio que serán los que durante toda la ruta hagan de verdaderos samaritanos.


    Breve parada y enfilamos el Cº del Barranco, con un cierzo cada vez más animado pero con la temperatura muy agradable, el ritmo es sostenido (para algunos no muy sostenible), pero vamos reagrupando cuando se considera oportuno para que nadie se quede muy atrás, después de un largo y muy peligroso descenso porque los caminos están destrozados de las continuas lluvias, afrontamos la subida a Bosque Alto donde nos espera la segunda parada del día, perfectamente dispuesta con bebida fresca de todas clases, naranja, plátano, barritas, etc. aquí se empieza a liar un poco la cosa con el tema de los pinchazos y los diferentes métodos, (antes era todo un poco más fácil), que si tubeless, que si rueda de 29, que si de 26 etc., total que seguimos hacia adelante ahora por una meseta muy “aireada”, hasta llegar a la “trialera” que cada uno baja como mejor puede, (antes ha habido otro pinchazo y Guillermo e Iñaki se quedan a esperar porque si no te sabes la bajada, es casi imposible dar con ella), ya de nuevo en la pista, reagrupamos todos menos los pinchadores y los esperadores, y decidimos seguir, a todo esto el incombustible Goyo Yagüe (casi 74 tacos) se adelanta para ir más tranquilo pero se despista en un cruce y luego se tiene que dar un buen calentón para recuperar el terreno y el tiempo perdido (y menos mal que lo vieron y le pudieron avisar), así que poco a poco afrontamos la última subida, volvemos a reagrupar y ya con Fuendetodos a la vista decidimos ir al punto de encuentro en el parque del estanque.


    No hacemos más que llegar cuando aparecen Iñaki y Guillermo sin noticias de los pinchados, (después nos enteramos de que iban a abandonar por no tener cámaras pero un ciclista les ha dejado una y prosiguen la ruta), el tema de la telefonía móvil por estos parajes deja mucho que desear, y es complicado coordinarse.


    Bueno al tema, el avituallamiento fenomenal, bocadillos de jamón y queso (con tomate y sin tomate), en un pan excelente, vino, cerveza, vasos, fruta, etc, todo dispuesto y preparado, para no tener más que comer y beber, la basura en su bolsa (que no se note que hemos estado), aprovechamos para hacer unas risas, unas fotos, unos pises, y sin mucha demora emprendemos el regreso despidiéndonos de los “Cuatro Fantásticos” a los que no volveremos a ver hasta María.


    Saliendo de Fuendetodos aparecen los del pinchazo, y se dirigen al avituallamiento mientras nosotros despedimos a Goyo que decide volver por carretera a Zaragoza, deshacemos parte del camino y como casi todos los años,tenemos que atravesar un campo labrado andando (el camino está en los mapas pero el agricultor se lo come), es poco trozo pero “jode bastante”, habrá que mirar alguna alternativa.


    De nuevo rodamos por la meseta y llegamos a Bosque Alto con algún problemilla de calambres de Guillermo, y ya en las “Las Planas” emprendemos el largo y peligroso descenso del barranco de la Ballovera, que al hacerlo con viento de cara impide que cojamos velocidad con lo que la peligrosidad disminuye enormemente, (hay tramos verdaderamente muy malos), unos pocos kms. más y llegamos al “Paso de los Carros” a orillas del Huerva, lugar donde nos espera la última parada del día para hacer los kilómetros que quedan, las piernas ya están bastante tocadas así que después de despedirnos de los voluntarios (mil gracias por vuestro trabajo desinteresado), a toda mecha tiramos hacia Zaragoza, última foto en la Fuente de la Junquera, donde damos por terminada de manera oficial la ruta, y el personal se va disgregando a sus respectivos barrios.

   Resumen: 104 km en 6 horas, varios tozolones sin importancia, caminos destrozados en muchos tramos, ¿cierzo?, ¡bien gracias!, ruta dura pero larga (como dice Pedro Delgado), buen ambiente, buenos compañeros, buenos, buenos, buenos avituallamientos, y a las 14:15 echando unas jarras en la Pza Mozart con el Presi, y esperando la de 2019.

¿Se puede pedir más?

Zaragoza 17 de junio 2018



Pá quedarse siempre hay tiempo.